(34) 91 539 29 84 - (34) 91 527 31 91 - Fax : (34) 91 539 29 84
También trabajamos con niños en muy diferentes áreas, desde los niños de nuestro Programa “Da Vida” de 0 a 4 años, Y hasta los niños de nuestros Campamentos. “El que recibe en mi nombre a uno de éstos más pequeños, a mí me recibe”, dice el Señor
Apoyo a personas en Pobreza, Marginados, Inmigrantes, y también a desempleados de larga duración. A la infancia, a mujeres maltratadas y en dificultad social, Embarazadas, Madres solteras con bebés y/o con niños a su cargo.
Da un paso y salva una vida, lo que te sobra puede dignificar la vida de un niño o de una persona en grave desventaja social. Puedes ser las manos y los pies de Jesús que se mueven en medio de un mundo de dolor.
Nuestra Labor se centra en:
LA SENCILLEZ DE ENCONTRAR A DIOS
A medianoche tenemos que atacar, pero no tengo miedo, Tú nos ves... ¡Han dado la señal! Me tengo que ir... ¡Qué bien se estaba contigo!
Quiero decirte, y Tú lo sabes, que la batalla será dura: quizá esta noche vaya a tocar a tu puerta. Y si bien hasta ahora no he sido tu amigo, cuando vaya, ¿me dejarás entrar?
Pero, ¿qué me pasa? ¿Lloro? Dios mío, mira lo que me ha pasado. Sólo ahora he comenzado a ver con claridad...Dios mío, me voy... será difícil regresar. Pero qué raro, ahora la muerte no me da miedo.
.... El soldado Aleksander Zacepa, perdió la vida en esa batalla...
¿o la encontró?
Quiero compartir con vosotros una oración que me conmueve. Es una carta encontrada en el bolsillo de la chaqueta de un soldado ruso en la II Guerra Mundial, compuesta poco antes de una batalla crucial contra el ejército nazi.
Es real y su sencillez es lo más conmovedor. A ver si os sirve como a mí...
¡Escucha, oh Dios, En mi vida no he hablado ni una sola vez contigo, pero hoy me vienen ganas de hacer fiesta.
Desde pequeño me han dicho siempre que Tú no existes... Y yo, como un idiota, lo he creído.
Nunca he contemplado tus obras, pero esta noche he visto desde el cráter de una granada el cielo lleno de estrellas y he quedado fascinado por su resplandor.
En ese instante he comprendido qué terrible es el engaño...
No sé, oh dios, si me darás tu mano, pero te digo que creo que Tú me entiendes... porque ¿no es algo raro que en medio de un espantoso infierno se me haya aparecido la luz y te haya descubierto? No tengo nada más que decirte. Me siento feliz, pues te he conocido.
Libros y artículos editados por Juan Simarro
Copyright® Mision Evangélica Urbana. Todos los derechos reservados.
NECESIDADES DE LA MISIÓN
Necesidades puntuales que tenemos en la misión con carácer urgente
Si quieres leer testimonios del Amor de Dios, entra en esta sección
¿Quieres apoyarnos regularmente?